Jamás, jamás fue un amor perfecto (Hablaba de lo nuestro)
Que era simplemente ir dejándose llevar (Sin amuletos)
Sin oraciones elevadas pretendiendo llegar un poco más a lo divino descubriendo el secreto.
Nosotros simplemente entregábamos lo poco que teníamos....
El alma agujereada y alguna que otra vez
algún pedazo roto de los cuerpos.
Los besos eran sabios, serenos y por cierto llegaban casi siempre ¡En el justo momento!
El abrazo era tibio, al menos al comienzo porque después de un rato quemaba, quemaba más que el fuego
y la piel reclamaba que en la espalda las uñas se clavaran más dentro.
Jamás, jamás fue nuestro amor...De los amores buenos
que se juran mil veces la eternidad del tiempo.
Sin embargo crecía, siempre buscando al sol sin promesas, sin sueños.
¡Fue un amor diferente que no se parecía en nada al de los cuentos!
Tengo la sensación cada vez que lo recuerdo
que amores como aquel jamás serán perfectos,
pero a decir verdad tienen la cualidad
de ser como esas rosas que aunque nadie las cuide
siempre están floreciendo.
Mas crecen en pantanos y baldíos terrenos
y si las dobla el viento no mueren fácilmente
ya están pronosticadas a ser sobrevivientes
a tormentas, tsunamis, cataclismos e infiernos.
Autora: Maritza Canton (Bohemia Pelegrina Peregrina)
Nació: Pinar del Rio Cuba.

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