Cuando tenemos sed al punto en desespero cualquier charco parece un oasis sereno, y yo llegué a tu vida, ya lo ves...¡con los brazos abiertos!
Pero en tí ya no había ¡transparencia ni credo! porque estabas podrido, podrido hasta los huesos, sin nada que ofrecer y nada que salvar, con tu mundo al revés y hasta enfermo de celos.
Tembloroso te hallé casi muerto de miedo, con un pasado oscuro, sangrando por la herida, tirado por el suelo.
El ayer te cegaba y no podías ver mi cariño sincero, desconfiando de todo en plena insensatez inventando fantasmas en tu propio brasero, apagado y sin luz ¡allí en tu basurero!
¿Cómo pude pensar? ¿Cómo pude creer que milagrosamente de tí yo sacaría, con el paso del tiempo, tal vez a un hombre bueno? Si en medio del desierto ya lo sé...solo hay escorpiones, arenas movedizas, espejismo sin fondo, aguijón de la muerte
¡y su propio veneno!
Autora: Maritza Canton (Bohemia Pelegrina Peregrina (2016) Nació: Pinar del Río Cuba.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.