Siempre estuviste ahí, como un niño dormido, entre las páginas del tiempo suspirando, protagonista ausente de mi libro, de mi libro de vida, como el amor sagrado, como un mensaje urgente ¡cupido de mis flechas y divino!
Te conozco de siempre, te vi desde el principio, simulé tantas veces pasar inadvertido estabas en mi llanto, en mi risa y mi juicio, besándome la frente; cuidándome en mis fiebres temprano en mi inocencia como el único amigo.
Siempre estuviste ahí, a mi lado conmigo sin darme las espaldas, jamás definitivo, incluso en el rincón que me ataba cautivo precisamente tú mostrándome el camino, encendiendo las luces en plena oscuridad, abriéndome los ojos ¡cuando andaba perdido!
Autora: Maritza Canton (Bohemia Pelegrina Peregrina) Nació: Pinar del Río Cuba.

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