Dentro de nuestras pieles, siguen corriendo impetuosamente las mismas olas de sangre azucarada, que no se cansan de arremeter contra vientos y mareas, rompiendo diques y barreras insalvables, contra todos los pronosticos, ha sido siempre así, tú por allá, yo por aquí, ignorando conflictos.
¡El llamado es brutal y atrás el infinito! te acercas y te alcanzo, te toco y te conquisto, me besas y arrebato, te llamo y te suplico y el encuentro resulta: ¡tocar el paraiso!
Porque igual que las fieras actuamos por instinto, si tu olor me enloquece, te sucede lo mismo; si persigues mis huellas me encuentras al ratito, somos uno del otro, con los mismos caprichos.
Y aunque el mundo se oponga o venga un cataclismo, nos salvamos a tiempo sin tocar los abismos.
Aunque pasen milenios, vengan siglos y siglos, en la vida que sea nuestra estrella es un signo ¡dos cuerpos y dos almas eternas en su ciclo!
Autora: Maritza Canton (Bohemia Pelegrina Peregrina) Nació: Pinar del Río Cuba.

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