Cuando empieza a dormirse la ciudad el silencio se apodera de ella, robándose todo el protagonismo.
Los bancos de los parques parecieran añorar a los diurnos enamorados que en las mieles de sus arrumacos van llenando de vida, con sus juveniles y pintorescas historias de amor, los atardeceres.
Cuando las hojas de los arboles son arrastradas de aquí para allá por las frías ráfagas de los vientos invernales, aun coloreadas por los tintes del otoño que pasó.
En la copa de algun árbol hacen su nido una pareja de pajarillos que sin hacer demasiado
ruido, se juntan más y más seguramente para
calentarse, esperando con ansias el nuevo amanecer para con los primeros rayos del sol entonar sus dulces trinos...
Será una noche larga, con sus tenues luces
en algunas farolas que aún las inclemencias del
tiempo no han logrado apagar.
Duerme la ciudad...está a la espera del nuevo día, donde seguramente las cristalinas risas de los nuevos amantes volverán a llenar de vida todos los caminos.
Se llenarán de multicolores mariposas los jardines que vendrán anunciando en el vuelo de sus alas la continuidad... donde amarse pareciera ser el eje de la vida misma, la fuerza que mantiene al mundo en movimiento ¡desde la primera vez y para siempre!
Autora:Maritza Canton (Bohemia Pelegrina)
Nació: Pinar del Río Cuba. 1/2/2017
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