Ella era la paz caminaba tranquila... los vientos de la prisa jamás alborotaron sus cabellos de plata, abrazaba segura, su pensamiento libre sin interrumpir a la ligera los latidos en cabalgata de tantos corazones.
Su anhelo era quedarse ¡hacer un nido inmenso por las almas!
Algunos al buscarla tropezaban quedándose extasiados en el ruido continuo que la vida al pasar, les obsequiaba, la dejaban marchar sin conocerla; y sin mirar atrás hacían de sus danzas las infernales guerras atrás de algún escudo peor que las espadas, con música y letras ilegibles.
Entendíbles quizás, a los mansos oídos de los seres en luz que repudian el engañoso hechizo de la trampa.
¡Ella era la paz! ni la vieron pasar los muchos ciegos y siguieron sus pies en otra dirección y me hice visible, me podían palpar en forma de cascada en la tangible risa de los niños...
Y los hombres prefirieron ignorarme olían la batalla semejante a las bestias y en su baile perplejos sin esperanza alguna, sin quitar la mirada de la luna prefirieron la guerra.
Autora:Maritza Canton (Bohemia Pelegrina Peregrina) Nació: Pinar del Río Cuba.
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