Mil pedazos de luceros y de lunas eternas con sus noches, estrellandose y metiéndose en tu pelo,
en el sobresalto absoluto dibujando los espacios sublimes de tu cuerpo.
El mismo espacio que llenaba mis ríos
de placeres y ternura ¡la plenitud del cielo!
Con la conquista al hombro, rozando el terciopelo de tu piel en llamas...infinidad de te quieros,
pronunciados con el panal canela de tus labios.
O con mi voz calmada en oración y ruegos.
Éramos los dos un mismo cuerpo
sin ti yo no era nada y tú sin mí...
solo la hoja, que va arrastrando el viento.
Ahora ya no sé, te busco y no te encuentro
te escondes en cualquier recodo,
¡en la última estrofa de mis sueños!
Hoy mis manos te palpan en la nada
porque llagas tan lento, apenas si te siento,
se dilatan las horas y los días culminan
(sin tu beso) se atrofio la caricia
y el amor ya no es verbo,
se escondió para siempre... es cada vez mas lejos
¡Ahora ya no sé, se nos murió el amor ¡ ya no nos queda tiempo!
Autora: Maritza Canton (Bohemia Pelegrina Peregrina)

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