Hay muchas grietas en su entorno que desembocan a la altura de un mar alucinante, donde el camino está perfumado de azucenas.
Allí se levantan con orgullo los sueños de lo que pudo ser... cascadas de estrellas incontables que cada noche acuden a la cita, hasta el amanecer.
Y van dejando al corazón con un pequeño hálito de vida, empeñado el pobre en permanecer estoicamente equilibrado, aunque las mareas sean más altas cada vez.
Algunas veces mi corazón y yo hablamos de estas cosas, el me cuenta que le duele, que no entiende del contraste, ni tampoco de las reglas del juego (y yo siento pena por él)
He llegado a sentir pena, porque las alturas donde anhela recostarse se le niegan cada vez, pobre corazón que no desiste! es bastante terco y no va a parar de hacer su trabajo, aunque en su empeño sólo encuentre muros y obstáculos seguirá (me lo ha contado) sin desfallecer, hasta alcanzar aquella estrella inmensa que a diferencia de las otras, nunca acude en los anocheceres perfumados de azucenas.
Aquella, la que él busca, es de color dorado y siempre está jugando a esconderse, pero él lo sabe y sigue convencido de alcanzarla en un día cualquiera, en uno de esos días...antes del amanecer!
Autora: Maritza Canton Bohemia (Pelegrina Peregrina) Nació: Pinar del Río Cuba.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.